Identidad

Quiero iniciar este aporte con definición del término “Identidad“, según el Diccionario de la Real Academia Española.

Identidad. Cualidad de idéntico. || 2. Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás. || 3. Conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás. || 4. Hecho de ser alguien o algo el mismo que se supone o se busca. || 5. Mat. Igualdad algebraica que se verifica siempre, cualquiera que sea el valor de sus variables (Microsoft® Encarta® 2009. © 1993-2008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos).

De modo que, toda persona debe reconocer esa identidad misma de ser persona. Característica que la diferencia entre otros seres creados, asimismo, es indispensable hallar el principio de la identidad humana, como imagen y semejanza de Dios.

Dios, el creador del hombre; es bueno y Santo, por lo tanto, toda persona por ser imagen y semejanza suya, ha nacido dotado con toda la bondad y demás valores humanos como el amor, la justicia, caridad, misericordia, entre otros, que coadyuvan en la vida del hombre para ser constructor de una sociedad civilizada, con cultura de paz.

La sustancia de la identidad humana, radica en la bondad y el amor con que ha sido creado para ser creador. Esos principios, reúnen en su contexto, la identidad cultural, social, política, económica y espiritual del hombre, para llegar a su plenitud como persona creada a imagen y semejanza de Dios.

La esperanza de un mundo nuevo, halla sus fuentes en que las personas busquemos nuestra verdadera identidad humana individual y colectiva. La utilidad de la vida y el deber del hombre en el mundo, es ser la esperanza, mas no la desesperanza de los hombres. Valga la pena decir que somos comisionados del reino de Dios, entre la humanidad. Así sea.

Lorenzo Bernardino Chavajay Dionisio, 01 de marzo de 2017.

 

Anuncios

Valores Humanos

He tomado el atrevimiento de pensar que los valores humanos radican en los deberes y los derechos humanos. Dos términos tan sustanciales para pensar en los valores de cada persona en sí misma y sus valores como miembro de una sociedad.

Obviando una jerarquía y la teoría de los valores; la génesis de los valores humanos consiste en el derecho de una vida digna de persona y el deber de reconocerse persona humana. La vida digna de persona humana radica en la bondad y la magnificencia con que fuimos creados para continuar esa creación.

Basta con reconocer e interiorizar los valores humanos capitales como el amor, la bondad, magnanimidad, piedad, misericordia, caridad, perdón y la lealtad; para poder ser persona en sí misma y persona para y con los demás. Los demás valores son complementarios para tener una cultura humana de paz, justicia y libertad, entre otros que pueden caracterizar a una persona de bien.

Conjugar en la vida el ilustre pensamiento de Sócrates: “el hacer el bien por el bien mismo” y las palabras redentoras de Nuestro Señor Jesucrito “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y el “Ámense los unos a los otros como yo les he amado”; significa la práctica civilizada de los valores humanos.

Por lo tanto, está entre nuestros deberes entender que los valores humanos personales y sociales consisten en: ser buena persona o magnífica persona si nuestros actos nos caracterizan así, individual y social para con los demás.

Nuestros valores humanos y dignidad humana, se expresan en el privilegio que individual o colectivamente demos al respeto de los derechos humanos de nuestro prójimo.

Así que, la educación en valores, se desarrolla mediante el esfuerzo de ser magnífica persona para con los demás.

Compartiendo conocimiento “La Siembra y la cosecha”

Es sabido que nuestras obras producirán para nosotros sus propios frutos. Es inevitable cosechar lo que sembramos. Quien siembra el mal, odio, rencor, enemistad, ese mismo cosechará.  Plena felicidad será para quienes con tenacidad siembran el bien, la justicia y el amor al prójimo y a toda la creación.

Hay en esta palabra “conversión”, el fundamento de prácticas dignamente humanas. Es que, convertirse significa hallar en el interior propio, la semilla con que fuimos creados. Tener claridad que quien nos creó, es bueno, justo y santo, y nos hizo semejantes a su imagen. 

No se nace siendo malo, sino con la bondad del creador. Usted es bueno porque quien lo creó es bueno, justo y santo, y por lo tanto, hay en usted esas fuerzas; la bondad, la justicia, el amor, la paz y la santidad, pero es necesario que se convierta para buscar y hallar en su interior el poder de ser bueno, el poder de ser justo, amoroso y paciente. Estas son las fuerzas que le ayudarán a cambiar o mejorar su siembra y la cosecha. 

Adelante, usted puede ser la persona digna para una buena siembra.

Novedad

He titulado novedad a este aporte para todos los estudiantes de magisterio, bachillerato en educación, profesorado de nivel medio y docentes activos en las escuelas oficiales y privadas. Para fundamentar la necesidad que hay acerca de la carisma en las labores educativas presentes y futuras.

Específicamente, la labor de los docentes como formadores, debe fundamentarse en la mayordomía laboral, la mayordomía en la administración de los recursos humanos.

Pero es importante comprender que la mayordomía se refiere a la responsabilidad de administrar con justicia y lealtad, la labor que se nos ha encomendado; educar.

Exige plena observancia de los fundamentos cristianos de amar al prójimo que se tiene a cargo para instruir y educarle. Asimismo, los principios que fundamentan el proceso educativo nacional.

Para ampliar sus conocimientos acerca de la mayordomía, acceda a los link, que se comparten seguidamente. Que tenga éxitos.

sembradores1.files.wordpress.com/2011/06/mayordomia-1-5.pdf

http://www.mayordomia.net/PrincipiosMayordomia/principios.pdf

Mayordomía de la creación

Ser mayordomo significa aceptar con seriedad la comisión que Dios mismo nos ha encomendado. No se habla de la misión en la Biblia aparte de la comisión (I Cor.9:17, Versión 1960). Esta comisión (oikonomía) se basa en el don (carisma) que cada creyente recibe por la gracia (caris, caritos) (I Pedro 4:10). Pablo subraya que cada uno tiene su don de Dios (I Cor.7:7). Las formas en que manifestamos estos dones y capacidades son llamados los dones (carismata) del Espíritu (Rom. 12:6, I Cor. 12:4).

Es claro que, nunca se reciben los dones para su propio beneficio. Los apóstoles reciben su mayordomía (oikonomía – Efesios 3:1-2, 7-9) del evangelio para “diakonarlo”, ministrarlo (diakonar) “al servicio de los demás” (I Pedro 4:10). En el mismo sentido, Pedro aplica este ministerio a cada creyente en la totalidad de su vida. Somos todos mayordomos, administradores, intendentes (todas son traducciones de la misma palabra oikonomía) de la multiforme gracia de Dios por lo menos en tres sentidos: mayordomos de la creación, mayordomos del hermano y mayordomos del evangelio.

Un erudito define esta comisión así: “El mayordomo es un empleado público de Dios, que en la tierra debe atender a los asuntos de su Señor y debe procurar que todo suceda conforme a la voluntad de Dios”. Sobre nuestra mayordomía de la creación haremos tres afirmaciones.